
De él , se marcho el cuerpo,
en el borde de la travesía, acurrucadas, su gracia,
su alma y los recuerdos.
A ella, la divisaron, desde entonces, la siguieron,
buscó armar trampas, en los atajos,
esconderse en los enredos.
Ásperas arenas en los suelos,
corrió en los trechos, donde en tiempos se perdió,
cuando amanece, es seguro, que la alcancen varias veces,
ella, hubiera preferido, perder la memoria.


